Pistoletes answers

Tuesday, July 04, 2006

Río

El agua es fría y hasta desagradable al principio...Mientras uno está quieto. Puede ser que te vayas acostumbrando o simplemente que como te ves oligado a flotar tu propio movimiento debe hacerte entrar en calor. Solo tienes que flotar el rio hace lo demás.

-Lo siento mucho-le digo, mientras nos abrazamos- Uno no debería ver morir a un hijo...Esa frase ha retumbado en la calurosa sala de la morgue, se ha producido uno de esos impertinentes silencios colectivos que acostumbran a encuadrar mis frases más desafortunadas.No se si realmente lo era...pero juro que he oido como se terminaba de romper algo...ese algo, creo que es este hombre de mediana edad que continua abrazado a mi. Me quiero ir.
Los entierros tienen un componente sádico que no alcanzo a entender. Algunos sociólogos pedantes hijos de argentino hablan de catarsis. Me da igual.Nos separamos y cruzamos la mirada...derrota...lo único que se ve en su mirada es derrota...tenía miedo de ese momento...el viejo siempre nos culpaba, de que se metiera tanta caña por la tocha. A Alex le iba de puta madre esa escusa...siempre la culpa la tenina los demás. En esa mirada rodeada, de unas gafas sucias, grasa y barba mal afeitada, no había un ápice de reproche...solo derrota.

En el río no solo tienes que flotar...la corriente te arrastra...te hace perder el rumbo. De entrada debes intentar estudiarlo, ruidos, brillos, golpes... te atontan...te hacen sentir torpe. Y sobretodo debes recordar que si te diriges hacia una piedra y tienes claro que no podrás evitarla, intenta mantener el equilibrio mientras puedas. Acercate a ella prudentemente y cuando estés suficientemente cerca dale la espada a la corriente... abalanzate sobre ella con las manos. Es la única manera de poder alcanzar suficiente impulso para continuar y sortear el obstaculo. Recuerda no le des la espalda a la piedra..dale la espalda a la corriente.

Agarro a su madre de su mano, pero no me acerco más...no voy a abrazarla. Llora...és un llanto gastado.
-Señora...- no voy a poder decirle más...no se si sabe que le estoy estrechando la mano. Esa cara...amargura, cansancio y Diacepán. Más me vale estar calladito.Hace tantos años que vamos juntos que los tres,no nos miramos. No nos hacemos el mínimo gesto de complicidad. Hemos detectao el unico rincón solitario. Qualquiera dirá que lo nuestro es conspirar.
-Era un cabrón- Eso ha sido una de mis celebres frases desafortunadas...pero estoy muy enfadado con él.

El agua siempre busca el camino más fácil. El río siempre esconde sorpresas. Todo parece fluir con normalidad, pero hay partes más caudalosas y poderosas y zonas más estrechas y rápidas. Cualquier pedrusco, rama, tronco produce contracorrientes...que te peden llevar a una orilla pacífica o por lo contario a un remolino...centrifugo...absorvente. Si eres suficientemente ágil puedes remontar largos tramos aprovechando las contracorrientes. Eso sí, siempre llegas a un obstáculo que hace imposible prosegir la marcha atrás.

Me advierten que no diga burradas, que si más no, no es el momento.
-Estoy enfadado con él...nos quedaban demasiadas cosas...le quedaban demasiadas cosas- Advierto que mi cometario, surge como laxante emocional.
Hay un poderosos murmullo en la sala...pero no es la gente, es la acústica de la sala que es penosa. Recuerdo el comedor del instituto. Nosotros siempre en nuestro rincón, más helado que nunca... hielo. Continuo enfadado con él.
Nos fijamos que Carlos está bromeando, riendo, charla amigablemente. Alguien hace un comentario de desaprovación bastante cruel. Me estoy fijando en su mirada...es pura desesperación.
-Está nervioso y cansado. Él era su mejor amigo- y añado- A mi me esta pasando algo parecido. Los nervios te hacen malas pasadas.

Remar vigorosamente evitando esfuerzos inútiles. Consigues acostumbrarte al ruido del río a que el agua siempre fluya...que siempre busque el camino más fácil. Pero no puedes dejar de remar...sería osado o cobarde, no sé...pero no puedes dejar de provar de mantener el equilibrio. el cansancio a veces te vence. Pero el mar está demasiado lejos.

-Esto es un naufragio- Todos me miran extrañados.
Meto la mano en el bolsillo y saco las llaves del coche.
-No tengo ganas de ver como todo esto se hunde- De hecho no tengo ganas de que vean como me hundo.