Propuesta de capitulo 1
Debían llegar cuanto antes a uno de los túneles de acceso a la Subciudad, el vapor y la condensación que emergía, a todas horas, de esas salidas de era tan denso que parecía merenge...era tan espeso que ofrecía resisténcia electromagnética a los sistemas de localización de los comandos de asalto de la Seguridad del Estado. Una vez allí ya se las ingeniarían.
El Dr. Lumiere se había dejado llevar por el joven entusiasmo de Carlota y habían decidido asistir a una asamblea política , pensando que su abanzada edad y la angelical cara de aquella joven estudiante no despertarían nunguna sospecha.
Esa reunión de organizaciones resistentes, debía llevarse a cabo en un antiguo cine de Colonia Perpignan. Aquel intento de poner en común ideas y metodos de acción era auspiciada por la secta neocatolica de los Caritstas que actualmente gozaba de cierto margen de maniobra debido a la numerosísima cantidad de fieles en Med-1. Ya que esa congragación se había ofrecido a mediar con los manifestantes en los disturbios del Yodo de enero y teniendo en cuenta el desorden general que reinaba en la subciudad, nadie hubiera pensado que se corría más riesgo que el habitual, sobretodo conociendo la arbitariedad de los comandos de asalto.
Circulando por la avenida marítima de Colonia Perpingan con la unidad PH, que les prestaba la universidad, ya se habían topado con 2 controles policiales, pero no se habían dado cuenta de la gravedad de la situación. No pudieron ni llegar a las inmediaciones del recito. Vieron de lejos como todo aquello estaba infestado de comandos de asalto, habían tomado el lugar y tenían sitiado el cine. En condiciones normales el Doctor Lumiere habría continuando su marcha, habría pasado de largo y nadie les habría prestado atención. Pero su sangre fría y su famosa capacidad de improvisación, de la que siempre hacía gala, brillaron por su ausencia al ver que estaban usando fuego real, en vez de los dolorosos pero inocuos paralizantes de bajo amperaje de los antimotines. Dió media vuelta y huió avenida arriba.
Si le encontaban de 2 volumenes de litraratura ilegal, que le llevaba para Josh, tendrían serios problemas...aunque fuera catedrático de la universidad y gozara de inmunidad por estar catalogado como A-2, no tenía buenas relaciones con la autoridad local y el jodido dr. Kamps, comisario politico/cultural de la universidad, que junto a la los fánaticos de la comision ética, aprovecharían para despellejarlo, en cada uno de los sentidos de esa palabra.
-Agarrate!!! que vienen curvas...- intentó bromear con Carlota...mientras cometía el gravísimo error de hacer una maniobra de circulación ilegal y ser detectado por los sistemas de localización. -¿Esta loco? Nos van a detener... esto es un AutoPh..no es su vieja Sanlgas- dijo quedandose pálida y tomando conciencia de la situación.
-No te preocupes, conozco un atajo...en un visto y no visto desapareceremos- dijo con cierta soberbia.
-Pero Doctor si nos detectan, sabrán que este cacharro es de la universidad...
Efectivamente el AutoPh de la universidad, con motor de pila de hidrogeno, solo propulsaba hasta 35 Cv. por lo tanto, no podía acelerar, ni alcanzar la mitad de la velocidad punta de su vieja Sanglas , por la neoclasica 3º avendia Oeste, construida a principios del siglo xx, ahora francamente desmejorada.
Los sensores del control de tráfico, empezaron a parpadear su famosa y terriblemente odiada rafaga de luces amarillo y azul, según iban avanzando. Eso significaba una sanción inmediata. Supuestamente, claro, porque la sección policial de tráfico era, además de corrupta, la que se llevaba la palma en cuanto a ineptitud y caos burocrático.
Esa maniobra de tráfico ilegal no pasó inadvertida...claro, estaban a menos de 300 metros de la zona sitiada. Aun que hubo un lapsus de tiempo razonablemente largo como para que el Dr. Andrée pensara que los comandos de asalto estaban demasiado centrados la operación antisediciosa, no era más que una ilusión creada por ese sentimiento de euforia, que tantos problemas le había traido a lo largo de su vida, provocada por una disfunción tiroidea que multiplicaba los efectos de la adrenalina segregada por su cuerpo. Dos unidades antimotines arrancaron subitamente y él sabía perfectamente que esas unidades militares eran propulsadas por turbinas de injección diesel y podrían darles caza con facilidad.
Todo se había torcido décadas atrás, a principio de la decada se los veinte, cuando la demanda der petroleo superó la capacidad de extracción. La crisis del 23 fué predicha por todos los gurús de la economía, pero ningún govierno neoliberal del momento se lo tomó demasiado en serio...a parte claro está de provocar, que todos los govienos no afines, de los paises producctores, fueran barridos (Por la vía diplomática, con manipulaciones propagandisticas o directamente por la fuerza) y substitudos por dictauras militares, protodemocracias bananeras o algún regimen integrista religioso, que proporcionaban el preciado combustible a un precio más que razonable.
Su aliado, como para quien huyera en esos años, era alguna cortina de vapor. En la epoca de la pila de hidrógeno, todos los residuos eran en forma de vapor. Por doquier se habían instalado extractores de humedad. Grandiosas pero suabes, melancolicas y paquidermicas salidas de vetilaciónde la Subciudad o más pequeñas pero concentradas, potentes y agresivas de unidades de particulares y celdas climáticas. A unos 500 metros encontrarían la calle 44 y 45 principio de los antiguos barrios residenciales ahora empobrecidos y agujereados como una gran colmena que llevaban a las estaciones inferiores.
Andrée sabía que un autoPh, no podía competir con una unidad de asalto, pero confiaba en que tendrían suficiente chance como para llegar a alguna pequeña rampa de descenso. Eso le quiso transmitir a Carlota, la observó con el rabo del ojo, pero desistió al ver su cara de terror y decidó concentrarse en su tarea. Aun así le comento...
-Lástima de no manejar un automovil de gasolina como los que lucen los millonarios en Costa Viva...
Carlota muy tensa se agarró fuertemente a los anclajes de seguridad y no contestó.
Las vibraciones de la amortiguación eran exageradas todo y no superar los 80 km./hora, pero esos cacharos estaban diseñados para la optimización de consumo de hidrógeno, no diseñados para las carreras.
Esas malditas vibraciónes entopecían la visión por el retrovisor, podía divisar toda la avenida, pero en su campo de visión solamente apercían esos dos monstruos mecánicos verdes que recortaban distancia ferozmente. Él continuaba seguro y confiaba de las posibilidades de éxito, aun así esa visión estaba haciendo mella cada seguno que pasaba.
Un resalte de control de velocidad casi acaba en tragedia, por eso sin pesarlo, el viejo doctor, tomó la iniciativa giró 90 grados y se metió por una via de servicio. No sin problemas consiguió no chocar con ninguno de los obstáculos aleatorios que les salían al paso...pero ellos podían sortearlos...las unidades de aslato no. Prácticamente estaban salvados. El sentimento de alivio momentanio quedó roto. Un estruendo rafageado les alcanzó, hizo saltar los cristales y agujereó la capota. Habían sido alcanzados por algún arma de gran calibre. Un autochequeo del subconciente le hizo precupar por su salud, no parecía sentirse herido, pero sus ojos no indicaban que todo fuera bien, había salpicaduras de sangre por todos lados. Volteó su cabeza miró a Carlota y solo vió sangre...demasiada para para que todo estubiera saliendo bien...esa visión lo turbó de tal manera que se desvaneció por unos instantes, provocando la perdida del control de lo que quedaba del autoPH.
En medio del caos, pudo salir de la máquina, agarró Carlota en brazos y como un ratón asustado fué chocando contra todo o contra todos, no percibía nada de su entorno, todo era un gran vértigo. Alcanzó lo que parecía una rampa de descenso, corrió hasta la extenuación, mucho más que eso, cosiguió llegar hasta el lugar más lejano y más oscuro que debe existir en Med1. Allí volvió a reparar en la joven estudiante que llevaba en brazos, no sabía si ella seguía con vida, pero se quedó de pie, la apretó suavemente su cuerpo contra su pecho donde galpaba su corazón al borde del colapso, como queriendo dalre parte de su vida. Se quedo allí de pie, esperando y llorando amargamente.
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El Dr. Lumiere se había dejado llevar por el joven entusiasmo de Carlota y habían decidido asistir a una asamblea política , pensando que su abanzada edad y la angelical cara de aquella joven estudiante no despertarían nunguna sospecha.
Esa reunión de organizaciones resistentes, debía llevarse a cabo en un antiguo cine de Colonia Perpignan. Aquel intento de poner en común ideas y metodos de acción era auspiciada por la secta neocatolica de los Caritstas que actualmente gozaba de cierto margen de maniobra debido a la numerosísima cantidad de fieles en Med-1. Ya que esa congragación se había ofrecido a mediar con los manifestantes en los disturbios del Yodo de enero y teniendo en cuenta el desorden general que reinaba en la subciudad, nadie hubiera pensado que se corría más riesgo que el habitual, sobretodo conociendo la arbitariedad de los comandos de asalto.
Circulando por la avenida marítima de Colonia Perpingan con la unidad PH, que les prestaba la universidad, ya se habían topado con 2 controles policiales, pero no se habían dado cuenta de la gravedad de la situación. No pudieron ni llegar a las inmediaciones del recito. Vieron de lejos como todo aquello estaba infestado de comandos de asalto, habían tomado el lugar y tenían sitiado el cine. En condiciones normales el Doctor Lumiere habría continuando su marcha, habría pasado de largo y nadie les habría prestado atención. Pero su sangre fría y su famosa capacidad de improvisación, de la que siempre hacía gala, brillaron por su ausencia al ver que estaban usando fuego real, en vez de los dolorosos pero inocuos paralizantes de bajo amperaje de los antimotines. Dió media vuelta y huió avenida arriba.
Si le encontaban de 2 volumenes de litraratura ilegal, que le llevaba para Josh, tendrían serios problemas...aunque fuera catedrático de la universidad y gozara de inmunidad por estar catalogado como A-2, no tenía buenas relaciones con la autoridad local y el jodido dr. Kamps, comisario politico/cultural de la universidad, que junto a la los fánaticos de la comision ética, aprovecharían para despellejarlo, en cada uno de los sentidos de esa palabra.
-Agarrate!!! que vienen curvas...- intentó bromear con Carlota...mientras cometía el gravísimo error de hacer una maniobra de circulación ilegal y ser detectado por los sistemas de localización. -¿Esta loco? Nos van a detener... esto es un AutoPh..no es su vieja Sanlgas- dijo quedandose pálida y tomando conciencia de la situación.
-No te preocupes, conozco un atajo...en un visto y no visto desapareceremos- dijo con cierta soberbia.
-Pero Doctor si nos detectan, sabrán que este cacharro es de la universidad...
Efectivamente el AutoPh de la universidad, con motor de pila de hidrogeno, solo propulsaba hasta 35 Cv. por lo tanto, no podía acelerar, ni alcanzar la mitad de la velocidad punta de su vieja Sanglas , por la neoclasica 3º avendia Oeste, construida a principios del siglo xx, ahora francamente desmejorada.
Los sensores del control de tráfico, empezaron a parpadear su famosa y terriblemente odiada rafaga de luces amarillo y azul, según iban avanzando. Eso significaba una sanción inmediata. Supuestamente, claro, porque la sección policial de tráfico era, además de corrupta, la que se llevaba la palma en cuanto a ineptitud y caos burocrático.
Esa maniobra de tráfico ilegal no pasó inadvertida...claro, estaban a menos de 300 metros de la zona sitiada. Aun que hubo un lapsus de tiempo razonablemente largo como para que el Dr. Andrée pensara que los comandos de asalto estaban demasiado centrados la operación antisediciosa, no era más que una ilusión creada por ese sentimiento de euforia, que tantos problemas le había traido a lo largo de su vida, provocada por una disfunción tiroidea que multiplicaba los efectos de la adrenalina segregada por su cuerpo. Dos unidades antimotines arrancaron subitamente y él sabía perfectamente que esas unidades militares eran propulsadas por turbinas de injección diesel y podrían darles caza con facilidad.
Todo se había torcido décadas atrás, a principio de la decada se los veinte, cuando la demanda der petroleo superó la capacidad de extracción. La crisis del 23 fué predicha por todos los gurús de la economía, pero ningún govierno neoliberal del momento se lo tomó demasiado en serio...a parte claro está de provocar, que todos los govienos no afines, de los paises producctores, fueran barridos (Por la vía diplomática, con manipulaciones propagandisticas o directamente por la fuerza) y substitudos por dictauras militares, protodemocracias bananeras o algún regimen integrista religioso, que proporcionaban el preciado combustible a un precio más que razonable.
Su aliado, como para quien huyera en esos años, era alguna cortina de vapor. En la epoca de la pila de hidrógeno, todos los residuos eran en forma de vapor. Por doquier se habían instalado extractores de humedad. Grandiosas pero suabes, melancolicas y paquidermicas salidas de vetilaciónde la Subciudad o más pequeñas pero concentradas, potentes y agresivas de unidades de particulares y celdas climáticas. A unos 500 metros encontrarían la calle 44 y 45 principio de los antiguos barrios residenciales ahora empobrecidos y agujereados como una gran colmena que llevaban a las estaciones inferiores.
Andrée sabía que un autoPh, no podía competir con una unidad de asalto, pero confiaba en que tendrían suficiente chance como para llegar a alguna pequeña rampa de descenso. Eso le quiso transmitir a Carlota, la observó con el rabo del ojo, pero desistió al ver su cara de terror y decidó concentrarse en su tarea. Aun así le comento...
-Lástima de no manejar un automovil de gasolina como los que lucen los millonarios en Costa Viva...
Carlota muy tensa se agarró fuertemente a los anclajes de seguridad y no contestó.
Las vibraciones de la amortiguación eran exageradas todo y no superar los 80 km./hora, pero esos cacharos estaban diseñados para la optimización de consumo de hidrógeno, no diseñados para las carreras.
Esas malditas vibraciónes entopecían la visión por el retrovisor, podía divisar toda la avenida, pero en su campo de visión solamente apercían esos dos monstruos mecánicos verdes que recortaban distancia ferozmente. Él continuaba seguro y confiaba de las posibilidades de éxito, aun así esa visión estaba haciendo mella cada seguno que pasaba.
Un resalte de control de velocidad casi acaba en tragedia, por eso sin pesarlo, el viejo doctor, tomó la iniciativa giró 90 grados y se metió por una via de servicio. No sin problemas consiguió no chocar con ninguno de los obstáculos aleatorios que les salían al paso...pero ellos podían sortearlos...las unidades de aslato no. Prácticamente estaban salvados. El sentimento de alivio momentanio quedó roto. Un estruendo rafageado les alcanzó, hizo saltar los cristales y agujereó la capota. Habían sido alcanzados por algún arma de gran calibre. Un autochequeo del subconciente le hizo precupar por su salud, no parecía sentirse herido, pero sus ojos no indicaban que todo fuera bien, había salpicaduras de sangre por todos lados. Volteó su cabeza miró a Carlota y solo vió sangre...demasiada para para que todo estubiera saliendo bien...esa visión lo turbó de tal manera que se desvaneció por unos instantes, provocando la perdida del control de lo que quedaba del autoPH.
En medio del caos, pudo salir de la máquina, agarró Carlota en brazos y como un ratón asustado fué chocando contra todo o contra todos, no percibía nada de su entorno, todo era un gran vértigo. Alcanzó lo que parecía una rampa de descenso, corrió hasta la extenuación, mucho más que eso, cosiguió llegar hasta el lugar más lejano y más oscuro que debe existir en Med1. Allí volvió a reparar en la joven estudiante que llevaba en brazos, no sabía si ella seguía con vida, pero se quedó de pie, la apretó suavemente su cuerpo contra su pecho donde galpaba su corazón al borde del colapso, como queriendo dalre parte de su vida. Se quedo allí de pie, esperando y llorando amargamente.
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